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La Inteligencia Artificial (IA) en el contexto educativo

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El avance de la ciencia y la tecnología es innegable. Ignorar o desdeñar sus beneficios nos despoja de toda racionalidad. El ser humano, en la búsqueda de su bienestar, ha echado mano de las ventajas que traen consigo el progreso humano, el científico y el tecnológico. No resulta sorprendente, entonces, que de manera impostergable nos inclinemos a la consecución de mejores medios para enfrentar los ineludibles avatares de la vida.

Uno de los elementos resultantes del progreso científico y tecnológico es la Inteligencia Artificial (IA). Ésta se encuentra presente en casi todos los espacios en los que predomina el factor tecnológico, como: la industria manufacturera, la del transporte, la alimentaria, la educación, la salud, el entretenimiento, el sector productivo y en todos aquellos que han logrado, exitosamente, automatizar sus procesos operativos. La IA resulta accesible para la mayor parte de la población, a través de dispositivos como: teléfonos celulares “inteligentes”, redes sociales, plataformas digitales y videojuegos, entre otros.        

De acuerdo con Russell y Norvig (2004), la IA nace en 1956, en el  Darmouth College, de Estados Unidos, después de un taller de verano que duró dos meses. Entre los diez asistentes,  se encontraban Trenchard More, de Princeton; Arthur Samuel, de IBM; Ray Solomonoff y Oliver Selfridge, del MIT. Los resultados del taller no fueron concluyentes; sin embargo, el trabajo continuó. Los esfuerzos en conjunto  por consolidar el invento de un programa basado en el estudio de las redes neuronales, del razonamiento y de la inteligencia, capaz de aprender de manera automática y por refuerzo, siguieron en marcha. “Quizá lo último que surgió del taller fue el consenso en adoptar el nuevo nombre propuesto por McCarthy para este campo: Inteligencia Artificial” (Russell y Norvig, 2004, p. 20).

La IA ha demostrado su efectividad y eficacia en el campo de la industria. Los procesos, productos y servicios que han integrado esta tecnología, han mejorado de manera exponencial. Las personas que gozan de sus beneficios, ven con agrado y optimismo que la IA se encuentra presente en la mayor parte de sus espacios vitales.  El ritmo de vida actual, en el que predominan la inmediatez y la búsqueda de la satisfacción total del individuo, impide el que se viva de otra manera.  

En el contexto de la educación, los estudiantes emplean la tecnología y sus alcances como medio para hacer más llevadera su vida académica. La facilidad y rapidez con la que pueden extraer cualquier tipo de información (gráficos, imágenes, videos, textos, etc.) de las distintas plataformas digitales, les permite estructurar –aunque no siempre con éxito- los elementos necesarios para realizar, con un  mínimo de esfuerzo, sus diferentes tareas escolares, sin necesidad de leer, comprender, analizar o reflexionar sobre lo consultado. Esto da como resultado que el cumplimiento de los objetivos de enseñanza y aprendizaje en los distintos programas educativos se dificulte. El factor ético resulta fundamental.

La ética -como acontece en cualquier contexto de nuestra vida- juega un papel determinante, para prevenir y evitar la mala praxis que se pudiese presentar por el uso de la IA. Sin embargo, los docentes no podemos -ni debemos- descuidar nuestro papel principal como  formadores, para evitar convertirnos en meros detectives académicos.  Las particularidades de cada individuo moldearán su conducta y comportamiento; por lo que solo queda el factor ético como garante de la responsabilidad y honestidad de los estudiantes.

En el ámbito educativo, el recurso a la IA debe predominar en la gestión, administración y en el diseño de recursos didácticos; espacios duros que la IA optimiza. Esto no sucede en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje per se. En él, dicho uso debe ser controlado, y hasta restringido. La intervención excesiva y desordenada de la IA en aquellos procesos cualitativos, destinados a fortalecer las habilidades blandas (como la reflexión, la comprensión lectora, el pensamiento crítico, matemático, el manejo de las emociones y los valores), podría no solo entorpecerlos, sino inhibirlos.

Todos aquellos procesos cognitivos poco conocidos, además de las riquezas, los matices e, inclusive, los errores del pensar humano,  conducen, de manera gradual, al aprendizaje. Este último es un proceso que solo cobra sentido dentro del marco de lo humano. Se aprende, no solo para adquirir conocimiento; se aprende, también, para humanizarnos, para vivir en sociedad, para reconocer nuestras diferencias y coincidencias. Se aprende para amar, para trabajar, para construir la paz, la libertad: para la vida.

El aprendizaje, antes de manifestarse en el individuo, atraviesa, de manera ineluctable, por el sendero de la experiencia, de la reflexión, del análisis, de la asimilación y de la apropiación. El uso de la IA no provee a quien la emplea -ni debe pretenderlo- de todos esos elementos necesarios para el proceso formativo. El recurso  indiscriminado a la IA entorpece, en el estudiante, la tarea de investigar, discernir, pensar, errar, corregir, reflexionar, analizar y descubrir: de aprender. Pita Amor -fecunda poetisa-  escribía, de manera cierta, que nada puede igualar  “al deporte de pensar”.  La mejor manera de pensar –afirmaba Dewey- “…se denomina pensamiento reflexivo; es decir, el tipo de pensamiento que consiste en darle vueltas a un tema en la cabeza y tomárselo en serio con todas sus consecuencias” (Dewey, 1933, p. 21). 

No pretendemos, en este escrito, desacreditar rotundamente las bondades que pudiera tener la IA en el espacio educativo. Se intenta, más bien, dejar claro que, en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ningún esfuerzo debe ser sacrificado. El único componente que ha de prevalecer entre el proceso de enseñanza y los estudiantes, es el esfuerzo académico inherente a todo acto educativo, que los conduce, por sus propios méritos, al aprendizaje.  

Los estudiantes, desde temprana edad, tienen acceso, por medio de algún dispositivo electrónico, a la IA. La agilidad con la que manejan los celulares, tabletas y videojuegos, produce un cierto grado de fascinación en los adultos. Esta agilidad no es el resultado de un intelecto elevado, ni de ninguna modificación en su ADN; tampoco nacen con un “chip” que les permita servirse mejor de la tecnología. Los encargados de diseñar tales dispositivos los han construido –al  propósito- de tal manera, que inclusive los niños más pequeños puedan manipularlos: son intuitivos. Quienes acercan a los niños y a los jóvenes a la IA, somos, principalmente, los padres de familia y los docentes.  

La niñez, expuesta excesivamente a todos estos dispositivos electrónicos, a las imágenes y a los contenidos que, por medio de ellos, se vehiculan, podría sufrir daños físicos, psicológicos, conductuales, de comportamiento y de atención. Estas afectaciones los acompañarían durante todo su trayecto educativo, y se patentarían, de manera progresiva, en los problemas de aprendizaje resultantes.

Aquellos que promueven la IA en el contexto educativo, deberían darse a la tarea de investigar los pros y los contras de esta tecnología. No basta con dejarse seducir por el suave canto de las sirenas. Es necesario enfocar y estudiar los efectos del uso de la IA a mayor detalle, para poder identificar aquellos momentos, contextos, situaciones y circunstancias en los que su uso resulta favorable. Si no controlamos, orientamos y restringimos a tiempo el uso de la IA en el proceso de enseñanza-aprendizaje, las consecuencias académicas negativas nos cobrarán costosas facturas en el futuro.  

Referencias

Dewey, J. (1933) Cómo pensamos. Nueva exposición de la
relación entre pensamiento reflexivo y proceso educativo
. Ed. Paidós.
Barcelona, España

Russell, S; Norvig, P.  (2004).
Inteligencia Artificial. Un enfoque moderno. Ed. Pearson
. Madrid, España.


 Víctor Manuel Zamora García
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Esta entrada tiene 31 comentarios

  1. Sofía Obregón

    Concuerdo con la idea de que a pesar de que la IA resulta como un atajo, una herramienta, que puede llegar a facilitar el proceso educativo, es necesario embarcarse en un proceso reflexivo y crítico sobre su uso, ya que, es alarmante y hasta cierto punto, distópico, la manera en la que se ha ido colando en nuestra sociedad y en nuestro día a día, como futuros docentes, parece imposible negarnos de manera rotunda a su implementación y utilización, pero es una realidad que resulta una necesidad encontrar maneras de que su uso sea ético y que no trunque el desarrollo de las capacidades mentales del ser humano.

  2. Lizbeth Medina

    Este texto me parece muy interesante y realista ya que sin duda la IA es una herramienta muy poderosa que podría ayudarnos en un sinfín de cosas, en el ámbito de la educación. Sin embargo, malamente algunas veces la ocupamos para cosas muy “simples” pero valiosas como resumir algún texto. Algunas veces como estudiantes creemos que nos esta “ayudando” y que aunque es algo que podemos hacer nosotros nos llevaría más tiempo, analizar, sintetizar y para que sea más fácil o rápido le pedimos a la IA sin ponernos a pensar que con el tiempo quizás ya no podamos realizar esas cosas “simples” o perdamos la capacidad de estructura nuestras propias ideas o lo que menciona Pita Amor como “el deporte de pensar”.

  3. Gerardo Bustillos

    Como docentes es necesario involucrarnos dentro del rol de facilitadores, donde fomentemos el uso ético y “correcto” de la IA en todos nuestros estudiantes, para de esta manera evitar que se conviertan en repetidores de información sin capacidad de reflexión.

  4. Sayuri Guadalupe Lima Priego

    resalta tanto los beneficios como los riesgos de la IA en la educación, en la educación debe usarse con cautela, ya que un uso excesivo puede debilitar procesos cognitivos como la reflexión, el pensamiento crítico

  5. Angela Sánchez

    Totalmente, el uso de la inteligencia artificial nos inhibe del aprendizaje mediante la reflexión, por esto es importante tener especial cuidado con el uso que le damos, estoy de acuerdo con que la exposición que están teniendo los infantes a esta herramienta puede afectar en el desarrollo de su procesos cognitivo.

  6. Nadia Pérez

    Considero altamente importante profundizar en la cuestión tratada en este escrito, ya que el uso de la IA en el contexto educativo es una realidad actual que afecta directamente al aprendizaje de los alumnos de cualquier nivel académico. Es un problema real y factible y, para mí, en lo personal, preocupante, ya que esta nueva realidad podría llevarnos tal vez a una innovación educativa -lo cual no creo que sea posible-, o bien, a la ruina, ya que, a largo plazo, los alumnos se convertirán en adultos, pero en adultos sin pensamiento crítico, sin habilidades para pensar, analizar, discernir, etc., lo cual me lleva a pensar que en el futuro habrá ciudadanos mediocres. A pesar de esto, espero que nosotros como educadores sepamos regular el uso de la IA, o bien, educar a los alumnos en una cultura del buen uso de la IA, para que usemos esta herramienta como lo que es, una herramienta y no una salida fácil a nuestras responsabilidades, o incluso, a nuestros propios procesos mentales.

  7. Arely Puentes L.

    Estoy de acuerdo con la reflexión final, sino se controla el uso de las IA en la educación, lo único que se espera se espera de las nuevas generaciones es que no tengan las bases necesarias para contribuir de manera significativa al enriquecimiento de la sociedad.

  8. María F Oviedo

    Aporta una visión muy acertada sobre el papel de la tecnología en la enseñanza. Me parece positivo que se subraye que la IA no debe sustituir al docente, sino convertirse en una herramienta de apoyo que permita personalizar el aprendizaje y optimizar el tiempo en tareas administrativas. Estoy de acuerdo en que su implementación debe ir acompañada de una reflexión ética

  9. Sara Espinoza

    Esta lectura me parece muy acertada porque resalta cómo la Inteligencia Artificial ha transformado positivamente la industria, pero en el ámbito educativo puede convertirse en un riesgo si sustituye los procesos de reflexión y análisis en los estudiantes. Coincido que la ética resulta clave para regular su uso, y además consideró que es necesario formar a los estudiantes en un manejo crítico y consciente de la IA, de manera que aprendan a verla como una herramienta de apoyo y no como un medio para que realice todas sus tareas, ya que eso limitaría su desarrollo tanto personal como académico.

  10. Diana

    Sabemos qué la sociedad va a ir evolucionado y por ende es inevitable el cambio pero, no por eso significa que se tiene que ir de lleno. La inteligencia artificial expuesta a una temprana edad, traerá cambios cognitivos significativos para el desarrollo de su pensamiento tanto crítico como mental.

    1. Diana Limón

      Por esto mismo se tiene que comenzar a hablar mas sobre normas y reglas para conocer sobre estas innovaciones y poder encontrar soluciones.

  11. Yharis Lopez

    La lectura me parece muy interesante y acertada, rescatando la parte final del texto puedo decir que es muy importante reflexionar sobre el uso de las IA en el ámbito de la educación, definitivamente tiene sus ventajas utilizarlas por la facilitación de información, el problema es cuando se usan inadecuadamente, ya que esto provoca que las nuevas generaciones tengan una deficiencia en su aprendizaje por la “facilidad” que les da realizar sus tareas completamente con inteligencias artificiales.

  12. Anónimo

    Comparto la postura del autor. Aunque el avance de la inteligencia artificial (IA) aporta beneficios innegables a la sociedad, su uso excesivo en la educación puede resultar perjudicial. Como bien se señala, si los estudiantes utilizan la IA para obtener información sin el esfuerzo de la investigación o el análisis, corren el riesgo de no desarrollar habilidades esenciales como el pensamiento crítico y la reflexión. En mi opinión, el aprendizaje es un proceso humano que demanda dedicación. Por ello, la tecnología debería ser considerada una herramienta de apoyo, no un reemplazo del esfuerzo personal a la formación académica.

  13. Jolet

    Comparto la postura del autor. Aunque el avance de la inteligencia artificial (IA) aporta beneficios innegables a la sociedad, su uso excesivo en la educación puede resultar perjudicial. Como bien se señala, si los estudiantes utilizan la IA para obtener información sin el esfuerzo de la investigación o el análisis, corren el riesgo de no desarrollar habilidades esenciales como el pensamiento crítico y la reflexión. En mi opinión, el aprendizaje es un proceso humano que demanda dedicación. Por ello, la tecnología debería ser considerada una herramienta de apoyo, no un reemplazo del esfuerzo personal a la formación académica.

  14. Emma J

    Me llama la atención que el texto nos hace ver que el papel del maestro no es solo dar información, porque para eso ya está la tecnología y la IA. Más bien, ahora el docente tiene que enfocarse un poco más en enseñar a los alumnos a pensar por sí mismos, a reflexionar y a usar la tecnología con responsabilidad. No se trata de prohibir su uso, sino de acompañar y guiar, para que el aprendizaje no pierda esa parte humanística.

  15. Alondra Botello

    Me parece un texto muy acertado porque muestra con claridad tanto las ventajas como los riesgos del uso de la IA en la educación. Creo que el verdadero reto no está en rechazarla ni en usarla indiscriminadamente, sino en encontrar un equilibrio: aprovecharla como apoyo en la gestión y en la creación de recursos, sin que sustituya el esfuerzo, la reflexión y la experiencia humana que hacen posible un aprendizaje auténtico.

  16. Kenneth E. Lopez Caballero 1A

    Al leer este texto me doy cuenta de que la ia puede ser una gran herramienta, pero también comprendo que reemplazar mi cerebro con una maquina que haga todo por mi es contraproducente, porque el verdadero aprendizaje se muestra en si mismo contextualizado y del compromiso a uno mismo por seguir avanzando

  17. Griselda Moctezuma 1A

    Efectivamente la IA, es una herramienta útil para el acceso de información y el riesgo de que los estudiantes dependan excesivamente de la tecnología puede afectar su capacidad de desarrollo de habilidades, pensamiento crítico y solución autónoma de problemas, la misión seria limitar la dependencia tecnológica, encontrando un equilibrio entre innovación tecnológica y la preservación de los aspectos humanos que hacen única la enseñanza.

  18. Dulce María Guillermo Torres

    Este texto me deja claro que la inteligencia artificial tiene muchos beneficios, pero también riesgos importantes en la educación. Coincido en que no debe sustituir el esfuerzo académico ni el proceso humano de pensar, reflexionar y aprender. La ética juega un papel fundamental para usarla con responsabilidad, pues de lo contrario puede afectar la formación de los estudiantes. Creo que la IA debe ser vista como un apoyo, no como un reemplazo, ya que aprender es un proceso humano que va más allá de solo obtener información.

  19. Jesús Arturo Hamz

    El texto me hizo reflexionar sobre cómo la inteligencia artificial ha transformado nuestra vida cotidiana y también la educación. Reconozco sus ventajas, pero comparto la preocupación de que su uso excesivo puede limitar el desarrollo de habilidades esenciales como la comprensión, la reflexión y el pensamiento crítico. Considero muy valiosa la idea de que el aprendizaje requiere esfuerzo y experiencia humana, algo que ninguna herramienta tecnológica puede reemplazar. La clave está en orientar su uso de forma responsable y ética.

  20. Carlos Antonio Torres Nava

    Después de leer este texto, me queda claro que la Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta poderosa, pero que también representa un gran reto para quienes estamos en proceso de formación académica. Coincido con la idea de que no se puede negar el avance tecnológico ni sus múltiples beneficios en la vida cotidiana, especialmente en sectores como la industria, la salud o el entretenimiento. Sin embargo, cuando hablamos del contexto educativo, la situación se vuelve más delicada. Como estudiante, reconozco que muchas veces usamos la IA como un atajo para hacer tareas rápidamente, sin realmente analizar o comprender lo que estamos haciendo. El texto señala algo muy cierto: es fácil caer en la tentación de cumplir con las tareas sin esfuerzo, pero eso afecta directamente nuestra capacidad de pensar, reflexionar y aprender de verdad. Me hizo reflexionar sobre cómo a veces priorizamos la rapidez sobre la profundidad del conocimiento, y eso, a la larga, podría perjudicarnos más de lo que creemos. También me pareció importante el llamado ético que se hace. Creo que el papel de los docentes no debe reducirse a vigilar si usamos IA, sino en enseñarnos a usarla con responsabilidad. Pero también depende de nosotros como estudiantes asumir una actitud crítica y honesta. No podemos culpar a la tecnología por la falta de compromiso; al final, el aprendizaje es una decisión personal. Finalmente, me pareció muy acertado el cierre del texto: no se trata de rechazar la IA, sino de usarla de manera consciente y equilibrada. Aprender sigue siendo un proceso humano, y como tal, requiere esfuerzo, errores, reflexión y compromiso. La IA puede acompañarnos, pero no puede ni debe reemplazarnos en ese camino.

  21. Gipsy Ailine López Cordero

    Creo que la IA puede ser una gran herramienta si se usa con responsabilidad, pero también puede volverse un obstáculo cuando sustituye la reflexión y el pensamiento crítico. En lo personal, pienso que el verdadero aprendizaje se logra con dedicación y experiencia propia, y ninguna máquina puede reemplazar eso.

  22. Melissa Salgado

    Concuerdo con que la tecnología ha traído grandes avances como la IA, sin embargo, al trasladar este avance al aprendizaje es de suma importancia contar con ética y que nos permita aprender sin facilitar solamente las tareas, actividades, etc.

  23. Ivy Salas

    Resulta complejo orientar a los estudiantes a un correcto uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial. En la actualidad, existen adultos con conocimientos y capacidades, que llegan a desaprovechar los beneficios que nos puede brindar esta herramienta, pues a nadie se le ha dado una capacitación para su manejo. Prohibir a las personas su uso resultaría imposible, entonces queda a los maestros la responsabilidad de, en primer lugar, capacitarse e informarse, y en segundo lugar, de intentar orientar a sus estudiantes en el aprovechamiento de esta tecnología. Considero indispensable que al mismo tiempo se promuevan actividades y ejercicios de reflexión donde se desarrolle el pensamiento crítico, porque es común ver en las clases actuales que los alumnos quieren respuestas inmediatas y les molesta pasar por el error que a veces se genera al iniciar procesos cognitivos.

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